domingo, 25 de septiembre de 2016

Adiós. Au revoir. Good bye.

Me tomo un respiro.

Un blog es como un hijo tonto: te quita mucho tiempo, energía y da (a mí por lo menos) muy pocas alegrías.

Y luego es que hay que darle de comer a diario y —a día de hoy— tengo cosas más importantes que hacer.
Mi vena oenegera está en ese punto de que no da más de sí y necesito hacer otro tipo de cosas que ahora mismo me apetecen mucho más.

Siempre he dicho que un trabajo no lo es si no se paga. Y ya se ha acabado el tiempo en el que regalaba mi tiempo, mi energía y mis (pocos o muchos) conocimientos.
Seguiré haciendo algo por amor al arte, porque quiero, me apetece y para ayudar a algún buen amigo.
Por lo demás cierro un ciclo para comenzar otro. Espero, creo, que para bien.

En todo caso no cierro el blog. Ahí queda algo de lo que he escrito durante estos cinco años y de lo que me siento realmente orgullosa.

A más ver.