miércoles, 11 de diciembre de 2013

Escritores que autoeditan, como yo.


Fui una niña preguntona. Siempre quise saber el porqué de todo y con la edad no se me ha pasado. Al contrario.
Así que el día que puse internet en mi casa, descubrí que tenía acceso a muchísima información que antes tenía que buscar por otros canales, mucho más lentos y trabajosos. Estaba encantada.
He leído multitud de tutoriales, noticias, libros y opiniones para conseguir poner en marcha un blog, este blog, que comenzó siendo un desahogo ante las cabronadas de los bancos.
Comencé de la nada. No tenía ni idea. Pero aquí esta gracias a la "tecnología blogger", a páginas como "Mamaquieroserblogger" y a echarle ratitos que le quito a la plancha, el mocho y las ingles brasileñas.
Luego llegaron Las Yeserías. Y como yo soy así, decidí que un libro no es un libro hasta que no lo ves -tocas- en papel.

Escribí a editoriales y agentes literarios. En el mejor de los caso no podrán leer mi manuscrito hasta dentro de seis a diez meses. En el peor debería pagar 300€ por una lectura que no significa que me fuesen a publicar. Eso o firmar un contrato -en exclusiva- con una editorial holandesa que se quedaba con el 90% de las ventas y ponían ellos el precio de cada libro : veinte pavos.
Así que una tarde lluviosa me planteé echarle huevos, pedir favores y moverme a mi aire.
Como soy muy afortunada -en el juego no- y cuento con una cantidad ingente de amigos a los que acudir, lo hice.
Diseñadores gráficos, dueños de imprentas, de salas de conciertos, camareros, pinchas y tropa aficionada al jolgorio se cuentan entre mis colegas.
Nos pusimos manos a la obra. Jorge maquetó y diseñó la portada, José Luís imprimió y fotoshopeó y María Jesús me puso en contacto con dos  librerías de Majadahonda para dejar la novela en depósito, lo que me dio la idea de hacer lo mismo por la sierra.  Mi hija me hizo la foto de la biografía al grito de "yo hago fotos, no milagros". También me maquilló.
Óscar apareció una noche en el Reci con un póster de la novela para el día de la presentación. También me dio la sorpresa de imprimir un ejemplar con varias páginas en blanco al final, para que los que acudiesen dejasen su firma y su dedicatoria.  Jose nos dejó hacerlo en Sala Reciclaje. Carlos ponía "Strawberry Fields", mientras Boris buscaba las cervezas más frías del mundo. Y la verdad es que nos lo pasamos en grande.(Deberíais ver las fotos).
Así que ahora mismo tengo MI NOVELA editada en papel. Es mía y solo mía. La muevo como puedo. He puesto el precio que me ha dado la gana y se puede descargar GRATIS desde mi blog, porque yo lo quiero así. No me gusta Amazon.
Si me hacen una reseña en algún blog de "críticos literarios" no será porque yo haya pagado por ello. Será porque les ha gustado (o no). En la blogosfera hay personajillos (afortunadamente no son mayoría) que como tienen miles, millones, de visitas  (no dudo que no sean visitas reales, pero, los contadores se pueden "retocar") te avisan de que reseñan a cambio de dinero, en un blog con anuncios de comida china a domicilio.
No tengo nada en contra de que cada uno se busque la vida como pueda. Sabemos que la cosa esta muy malita. Pero que un editor literario cobre por leer o una bloguera por colgar una reseña, a mí, me da mala espina. Me imagino que si pagas no tendrán los huevos de poner una mala crítica.
Al igual que las editoriales que ofrecen "servicios para publicar". Sacar un ISBN y un número del Registro de la Propiedad Intelectual es lo más sencillo del mundo. Y barato.
¿Que los autores que autoeditan somos malos? Es como decir que los Best-Sellers son una castaña. Hay de todo. Y muchas veces la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.
En todo caso, el día que alguien como Ricardo Senabre diga que mi novela es mala o infumable, ese día, pensaré que he escrito una mierda. Mientras tanto, sé, estoy convencida, de que es buena. Y tengo libertad para hacer con ella lo que me de la gana.
Y no, no tengo abuela.
(Ricardo Senabre, por cierto, fue mi profesor de crítica literaria, allá por los ochenta)