lunes, 7 de mayo de 2018

#CUÉNTALO


(Extracto de A TRAVÉS DEL UNIVERSO)

Supe que Elena había sufrido una violación algún tiempo después de conocerla.
Tuvimos muy buen rollo nada más vernos y nos hicimos muy amigas. Tras el estreno de la película de Frankie no había fin de semana que no aparecieran por mi bar. Atraían a mucha gente y yo estaba encantada.
Elena, aunque venía con muchos amigos, siempre estaba sola. Enseguida se hizo muy popular. Los que no la conocían por el libro, era por sus apariciones en televisión, o en debates de radio. Tenía fama de borde y a mí, eso, me molaba.
En realidad era muy tímida. Pero había confeccionado una coraza, para no parecerlo y para que nada, ni nadie la hiriese. Pero, claro, quien no conociera su historia pensaba que era una niñata consentida, que había tenido la suerte de cara y no sabía asumirla.
Hablábamos mucho. Ella se acodaba en la barra, con su tercio de cerveza en mano, y me contaba historias de la historia. Yo, que siempre he sido muy inculta, alucinaba de las cosas que sabía. Me quedaba embelesada, porque no es solo lo que contaba, sino la manera de hacerlo. Sin ser pedante, tenía una manera de relatar que envolvía, una dicción perfecta. No me extraña que los tíos se volviesen locos con ella.
Porque eso era otra. Estaba buena. Era simpática, generosa, culta, con pasta. ¡Y no tenía novio! No lo entendía.

viernes, 27 de abril de 2018

ANTRO DE MALA MUERTE





Mi abuela lo llamaba antro de mala muerte, bueno, la verdad es que para ella cualquier tugurio, bar o establecimiento con horario nocturno, poca luz y música –especialmente si era en vivo– era sinónimo de vicio y perdición.

Pero lo gracioso de todo es que fue la primera en pisar el “Strawberry Fields”. Y lo hizo el sábado siguiente al golpe de estado del 23F, cuando celebraba su primer aniversario, en una fiesta que se llamó “Cumpleaños en Libertad”, pero por aquel entonces la gente era muy moñas y se lo creían todo, mi abuela especialmente que no dejaba de berrear lo de paz y amor, pero –la buena señora– se había cargado a su segundo marido y a su yerno, mi padre, cocinando sopitas de leche con cabezas de cerillas.

domingo, 22 de abril de 2018

LAS DOS ESPAÑAS


Manolita tenía una risa contagiosa que alegraba los corazones, regocijaba las almas y espantaba a los pájaros. 

Era una mujer menuda por la que parecía que no pasaban los años. Lista y curiosa, había conseguido acabar una carrera universitaria, solamente para demostrarse a sí misma que era capaz de hacer algo que de jovencita le daba vértigo. Además, como esposa del alcalde, debía tener un mínimo de preparación y cultura y no hacer el ridículo en las reuniones del partido, en Madrid.

Domingo Esquinas, fue alcalde de mi pueblo durante muchísimos años. Cuando llegó la democracia se afilió a UCD, porque creyó que era el “menos malo”, ya que de la clase política se fiaba muy poco.


Había luchado en la Guerra Civil con los nacionales. No sabía muy bien porqué. El caso es que siendo apenas un mocoso se encontró con un Mauser a la espalda y enrolado en no sabía muy bien qué, junto a los hermanos de Manolita, sus amigos del alma, a los que fue viendo morir en el transcurso de la dichosa guerra.

lunes, 16 de abril de 2018

AQUELLA NIÑA QUE IBA A MI CLASE Y QUE APARECIÓ MUERTA...


Ese año solamente fui el fin de semana de las fiestas a mi pueblo, apenas los dos días grandes, y salí muy poco.

El Ayuntamiento había contratado a una banda bastante famosa, de las que salían en televisión y ese año hubo un espectáculo pirotécnico de aúpa. Domingo Esquinas hijo, se gastó más de lo que debía en esas fiestas, pero a nadie le pareció mal. Eran buenos tiempos, todavía no habíamos despertado de la resaca del año ’92, de la Expo, de los Juegos Olímpicos, el AVE… Ya no éramos los paletos de Europa que marchaban a buscarse la vida a Alemania o Suiza, con la maleta cerrada con cuerdas y un par de mudas. Ya jugábamos en primera división y aquella locura de nuevos ricos nos afectó a todos.

Hacía casi diez años que no desaparecía ninguna niña, ni en mi pueblo ni en los de los alrededores, lo que hizo que los asesinatos se recordasen como algo lejano que no nos incumbía. No se había encontrado al culpable, y los únicos que no se rendían eran la familia de Pascual, que de cuando en cuando escribía a los periódicos y llamaba a las radios para que el caso de su niña no se archivase y quedase en un amargo recuerdo sin autor que pagase por su crimen.

miércoles, 7 de marzo de 2018

#Huelga8deMarzo



Mi pareja falleció en accidente hace casi 20 años. Teníamos dos hijos (niño y niña) de 7 y 2 años y decidí que me quedaría en casa a cuidarlos, por lo menos hasta que fuesen un poco mayores. A los seis meses a mi madre le detectaron un cáncer mamario y a los pocos años a mi padre otro, de próstata.

Y durante mucho tiempo, como “estaba sola”, hombres que no me conocían de nada y hombres que me conocían mucho me acosaron, porque una tía que anda sola por el mundo está para “que le hagan un favor”…

Y durante mucho tiempo, como “estaba sola” hombres que no me conocían de nada y hombres que me conocían mucho me dijeron qué/cómo/cuándo tenía que vivir mi vida, sin que yo les preguntase, sin que a mi me interesase su opinión.

Porque he hecho lo que he querido/podido hacer. He vivido como he querido/podido, sin la necesidad de un hombre a mi lado. Y cuando un hombre está conmigo es porque los dos queremos estar juntos, sin nada que nos ate, por amor.

Por eso mañana haré huelga. Una huelga que nadie notará. Para que mi hija pueda elegir, pueda vivir libre, pueda trabajar y ganar lo mismo que sus compañeros hombres. Para que no tenga que salir a la calle, como sus abuelas, con un cartel que ponga: “Yo también soy adúltera”.


Porque esa lucha estaba ganada. Y no la vamos a perder otra vez.

sábado, 10 de junio de 2017

ADIÓS. AU REVOIR. GOOD BYE.


Me tomo un respiro.

Un blog es como un hijo tonto: te quita mucho tiempo, energía y da (a mí por lo menos) muy pocas alegrías.

Y luego es que hay que darle de comer a diario y —a día de hoy— tengo cosas más importantes que hacer.

Mi vena oenegera está en ese punto de que no da más de sí y necesito hacer otro tipo de cosas que ahora mismo me apetecen mucho más.

Siempre he dicho que un trabajo no lo es si no se paga. Y ya se ha acabado el tiempo en el que regalaba mi tiempo, mi energía y mis (pocos o muchos) conocimientos.

Seguiré haciendo algo por amor al arte, porque quiero, me apetece y para ayudar a algún buen amigo.

Por lo demás cierro un ciclo para comenzar otro. Espero, creo, que para bien.

En todo caso no cierro el blog. Ahí queda algo de lo que he escrito durante estos cinco años y de lo que me siento realmente orgullosa.

A más ver.



sábado, 8 de abril de 2017

LÁGRIMAS DE COCODRILO

Siempre había hecho lo que le había dado la gana. Nada más nacer se dio cuenta de que en cuanto abría la boca y berreaba, aunque fuese lo mínimo, alguien le sacaba de la cuna, le cambiaba el pañal, le daba de comer o le arrullaba.

Se crió entre algodones, hija de padres viejos, ocupó el lugar que había dejado su hermano, al que nunca conoció porque se había suicidado dos años antes de su nacimiento. No pudo soportar la presión de la escuela secundaria, las burlas de sus compañeros y algún que otro golpe o zancadilla en los pasillos del instituto.
Ella lo supo cuando cumplió trece años y encontró, de casualidad, un álbum de fotos, las notas del colegio y la carta de despedida de un hermano del que nadie, nunca le había hablado. Y aquello fue el detonante de su ira. No perdonó a sus padres que le hubiesen engañado, aunque ellos apelaban a su cordura intentando explicar que no había sido un engaño, sino la ocultación de una realidad que para ellos, era insoportable.
Pero no fue suficiente y la edad del pavo se convirtió en un melodrama, salpicado de broncas, gritos y lágrimas. Sobre todo lágrimas, porque cuando lloraba sus padres revoloteaban alrededor, como pollos sin cabeza, intentando calmar a su hija, que apuntaba maneras y estaban seguros de que un segundo suicidio acabaría con ellos.

miércoles, 5 de abril de 2017

ESCORIA, BASURA, DESECHO


“¡Tampoco es para tanto!”
Fue lo último que escuchó antes de pegar un portazo. El portazo que siempre quiso dar pero nunca se atrevió. El definitivo, el que cerraba una etapa de su vida pero que no sabía si abría otra, porque sí, su marido tenía razón, ¿a dónde vas a tu edad?
Pero se fue. Con lo puesto. Cogió el coche, lo único que le pertenecía solamente a ella y arrancó sin saber dónde ir.
Al amanecer divisó una playa. Se metió en el único hostal que había abierto en noviembre y se tumbó en la cama a pensar.

Había cumplido cincuenta y cuatro años. Tenía tres hijos. Los adoraba pero ya estaban encarrilados y nunca había tenido la sensación de que la necesitasen. Bueno, sí, para sentarse con ellos a hacer los deberes de pequeños, preparar los trabajos de sociales o redactar algo en inglés, sí. Había estudiado filología inglesa y no era maruja, maruja… o eso pensaba.

jueves, 16 de marzo de 2017

HOMOSEXUAL

Fue una liberación. Quería mucho, muchísimo a su madre. Pero su muerte, tras una larga y penosa enfermedad, no dejó de ser un alivio para él y sus hermanos.

Y eso que el que se había chupado ingresos hospitalarios, mañanas interminables de quimioterapia, consultas y pruebas, había sido él.

Con el mayor no podía contar para nada y el pequeño andaba a por uvas desde que hizo la primera comunión. De las cuñadas mejor no hablar.

Cuando murió su padre, unos pocos años antes, dejó para más adelante la mudanza a su nuevo apartamento, en el centro de Madrid, donde pensaba ir a vivir con su “amigo”, al que no había presentado —ni pensaba hacerlo— a su familia.

lunes, 30 de mayo de 2016

A TRAVÉS DEL UNIVERSO (J.M.Ferradas)





Hace más de dos años tuve el privilegio, con Julia Díaz-Agero, de presentar en este mismo sitio la primera novela de Ana Vázquez.
Aquella primera novela Yo nací en Yeserías, era –podríamos decir en el directo dialecto de Ana– como un primer polvo. Espontáneo, salvaje, vibrante, inexperto, dubitativo y nervioso. Muy nervioso. Pero impactante. Como cabe esperar de esa primera vez (recordáis) nos dejó la sensación de que había algo más grande y más jugoso tras aquellas primeras maniobras literarias.

Hoy presentamos su segundo libro. Y algo trae del anterior. Algún nombre. Alguna prehistoria. Algún duende. Pero ahora, Ana si hace el amor. Sabe dónde le gusta y cómo. Conoce bien las distancias y los tiempos. Hace el amor con las letras y las abraza en nudos que nos hacen sudar entre las risas y las lágrimas. Entre las dudas y los miedos. Y nos saca esa mirada cómplice que cruzamos con quien nos hace vivir esos momentos. Da pausas necesarias entre los fervores del desasosiego y la pasión. Y pinta cada segundo con la tensión del siguiente. Sabiendo que llegará pero cuando sea su momento. Y lo buscamos.

Vayamos al principio… y como la casualidad no existe… apareció de casualidad su título. A través del universo (Jai guru deva, om). “Across the universe”. Qué casualidad… para una beatlemaníaca como Ana nada tan próximo como los primeros renglones de esta canción inmensa, que dicen así: “Las palabras fluyen como lluvia infinita en un vaso de papel”. Y es con ellas con las que nos transporta en una sucesión de feedbacks a la realidad cotidiana de unos personajes tan veraces que no llamarían nuestra atención si no conocemos sus adentros. Cuán creíble es la vida que duerme escondida tras la aparente normalidad de su fachada. Tal vez la de tu vecino. Tal vez la tuya.

domingo, 15 de mayo de 2016

A TRAVÉS DEL UNIVERSO








En “A través del Universo (Jai guru deva, om)” se dan cita hechos históricos, vividos e inventados, de la España de la dictadura, con fogonazos de recuerdos de la Guerra Civil y la posguerra; de “aquellos maravillosos ochenta” de “La Movida Madrileña” que hacía enloquecer, con su música y su marcha, y donde el que no estaba colocado, se tenía que colocar. Hasta la realidad de hoy, con su crisis incluida.

Ana Vázquez nos adentra de manera inteligente y amena en una reflexión sobre la muerte, la enfermedad, la maternidad impuesta y, sobre todo, con la música que acompaña siempre a la novela nos ofrece un canto a la dignidad y a la esperanza.

https://editorialamarante.es/libros/novela/a-traves-del-universo





lunes, 9 de mayo de 2016

CONCIENCIA DE CLASE

Nos vendieron que podíamos ser banqueros, propietarios, jugadores de bolsa, inversores… Y nos lo tragamos.

Jugaron con los ahorros de nuestros padres, con nuestras futuras jubilaciones, con el Euribor más el 1%, qué chollo, pero si es más caro alquilar que comprar... además una casita con jardincito en las afueras se revalorizará por los siglos de los siglos… Amén...

Y luego vino lo de que “si todos son iguales, yo no voto” o “por lo menos que me roben los míos”…

Y la semana de ocho horas, la indemnización por despido, el poder tener una cuenta corriente a tu nombre siendo mujer, que eso es otra… todos esos derechos conseguidos a fuerza de huelgas y muertos, que pensábamos que como eran adquiridos nadie nos los iba a quitar…

Nos creímos banqueros, propietarios, inversores, navegantes, conductores de coches de lujo… y perdimos la conciencia de clase.

Porque, y no nos engañemos, somos trabajadores, obreros, asalariados, operarios, proletarios... Y nos están comiendo los hígados, enriqueciéndose a nuestra costa y dejándonos con el culo al aire.

Pero total… si son todos iguales.

viernes, 6 de mayo de 2016

ANA GÓMEZ

Pasé mis primeros años con mi madre en la cárcel.
Lo recuerdo —muy vagamente— como un tiempo feliz, yo no tengo conciencia de haber sufrido mientras estuve con ella y lo que sí tengo presente es cuando me mandaron a casa, lejos de mi madre, de los berrinches nocturnos y de las noches en blanco que pasaba mi hermana intentando consolarme, porque yo no hacía otra cosa que llamar desesperadamente a mi mamá. Ángela me contó que tuvieron que dejar de llevarme a las comunicaciones en Yeserías, porque montaba tales cirios a la salida de la prisión que todos, funcionarias, guardias y familiares de presas, salían con el corazón encogido y los ojos húmedos de oírme berrear.
Supongo que tal vez por ese motivo ensanché los pulmones y ahora me dedico a cantar, en tugurios de mala muerte, los fines de semana.

martes, 8 de marzo de 2016

Yo también nací en Yeserías


 Yo también nací en Yeserías.

Pero mi madre si era una asesina. O por lo menos cumplió condena por eso, por envenenar a mi padre, un sargento de la guardia civil que no dejó de maltratarla desde el día de su boda.
En realidad la que echaba cabezas de cerillas en las sopas de leche era mi abuela Críspula, a la que —dicen— yo me parezco muchísimo. Pero por jugadas del destino, por vete a saber qué, la que se chupó años de cárcel fue mi madre, que por aquel entonces estaba embarazada de mí.
Soy la pequeña de seis hermanos. Los dos mayores Ángela y Mariano se dedicaron en cuerpo y alma a cuidar al resto cuando mi madre estuvo en prisión.

Dicen que cuando nací berreaba con un chorro de voz (así que me dedico a cantar en tugurios de mala muerte los fines de semana que libro en el cuartito de costura de mi madre) y que era la más guapa de los hermanos. Que tampoco hay que correr mucho, porque son tirando a feos, qué coño tirando, son muy feos. 
Ángela es igual que mi madre, pequeñita y de cara redonda. De jovencita era graciosa, pero con los años está más arrugada que una uva pasa y es muy poca cosa, en lo físico. Porque luego es que resuelta que la tía es un portento. Es abogada y trabaja en su propio bufete, asociada con Alejandra García de la Fuente Gustafsson, la famosa abogada feminista. Bueno feministas son las dos, porque llevan algunos casos de mujeres maltratadas por amor al arte. Y en eso sí que tuvo que ver que mi abuela, que se metió en una asociación después de la entrevista en “El País Semanal” tras la puesta en libertad de mi madre.

Que eso es otra, menudo revuelo en el pueblo. Mi abuela se hizo famosa y hasta rodaron una película con su historia y la de mi madre y sus colegas del talego, que menuda pandillita… a mí, muchas veces me da vergüenza de mi familia y me hubiese gustado ser normal. Pero no lo soy. Estoy buena y soy pobre y eso, en un pueblo de mierda como el mío, solamente te trae problemas.



lunes, 7 de marzo de 2016

DEBORAHLIBROS




Mi madre siempre me dijo que no hablase con extraños. Y hasta en eso se equivocaba, la pobre.

Este fin de semana, por fin, he conocido a mi “amiga virtual”.
Había ganas.
Katixa me descubrió por un “tuit cabreado”, como ella misma escribe en su blog. Un blog donde reseña lo que quiere y le gusta, porque es libre como el sol cuando amanece y –claro- ya solo por eso nos teníamos que llevar bien.

Pero es que ahora ha abierto una librería en Pamplona.
¡Una librería!
Y lo primero que hizo fue encargarme unos cuantos libricos que va y vende. Y cuando graban un vídeo para una televisión navarra salen “las Yeserías” de fondo. Y una, que por no tener ya no tiene ni edad de merecer (ya sé que lo decía Sabina) se esponja y le manda el enlace a familiares y amigos, ¿lo veis? Pero nadie es profeta en su tierra.

DEBORAHLIBROS es su librería. Cuando os paséis por Pamplona debéis visitarla (luego ya os vais de pintxos por San Nicolás y Estafeta), porque Katixa es librera de las de verdad. De las que saben de lo que hablan, venden y recomiendan. De las que han leído todo lo leíble e incluso lo infumable, pero ella va y lo dice. No se vende, no utiliza su blog para hacer de community manager de editoriales grandes o poderosas, para bailar el agua o para que le regalen ejemplares por “la face”. Porque puede y quiere. Y a mí me encanta. Y deberíais ver cómo coge un libro, con mimo, cómo lo toca, cómo lo coloca en su estantería… Eso es amor.

Y cuando la vi me recordó a mi Elena Ayllón (la protagonista de mi segunda novela), que también tiene una librería, Penny Lane, en el barrio de Malasaña.
Y que conste que cuando lo escribí ni conocía a Katixa personalmente, ni tenía ni puñetera idea de que iba a abrir DEBORAHLIBROS. 

Cosas veredes…














miércoles, 24 de febrero de 2016

Cuentacuentos en Sala Reciclaje


Nuestro más sincero agradecimiento a Carlos Roldán, que nos estuvo "disparando" toda la velada.
http://www.oharephotography.es/Readings.html

lunes, 1 de febrero de 2016

CUÉNTAME UN CUENTO

El próximo 19 de febrero, a las 21:30 José Manuel Ferradas y yo leeremos textos propios en SALA RECICLAJE, C/Carlos Martínez, 8.Guadarrama (Madrid). Estáis invitados.



martes, 5 de enero de 2016

PENNY LANE


Te pones a escribir y, aunque no quieras, aunque intentes por todos los medios que no sea así, se te escapa algo, te retratas.
Elena Ayllón tenía una librería en el barrio de Malasaña. Y Jimena García de la Fuente un bar de copas y sala de conciertos en el de Prosperidad.
Y las dos se plantean sus negocios como una extensión de ellas mismas, pretenden hacer, contratar y vender lo que a ellas les gustaría ver, comprar o escuchar.
Y, por supuesto, no se hacen ricas, que es que tampoco hacía falta.
Y, por supuesto, yo me muero de envidia.

El pasado 16 de diciembre Katixa abrió su librería en Pamplona.
Se llama, como su "alter ego", DEBORAHLIBROS y, por supuesto que yo muero... de felicidad y también, pero solo un poquito, de envidia.

(Nena, he pillado una foto tuya del Face, espero que se pueda.)

jueves, 24 de septiembre de 2015

DON GARIGRAN


Ignacio Urrutia era el hombre más guapo que jamás habían visto las calles de Vega de Tajo.

Llegó una brumosa mañana de octubre, con su maletita de cartón, sus dos mudas de ropa y con la extraña idea de pasar desapercibido en un pueblo, donde los pecados de su antecesor no iban a dejar de pasarle factura, antes o después.

Yo le conocí el domingo, en misa de doce, a la que nos obligaba a ir mi abuela. Era roja y atea pero decía que tal y como andaba el mundo lo mejor que podíamos hacer era no rechistar y nadar a favor de la corriente, porque, antes o después, Paca la Culona moriría y llegaría a España la democracia y la libertad, a pesar de Juanito el Breve. Era muy lista mi abuela y a veces parecía un augur de la antigua roma, de las que veríamos, años después, en “Yo, Claudio”, pero casi siempre se equivocaba en sus predicciones.

Mi hermana mayor, Ángela, se puso muy nerviosita cuando vio a don Ignacio y cuchicheó con una risita ahogada lo mucho que se parecía a Cary Grant, pero ella lo llamaba Gary, porque no leía revistas ni sabía nada del mundo, la pobre, todo el día trabajando en casa del alcalde y por las noches estudiando para sacar el bachiller. El caso es que desde ese primer día le comenzamos a llama don Garigran y con ese mote se quedó de por vida.

domingo, 6 de septiembre de 2015

JAI GURU DEVA, OM



"Jai Guru Deva, Om" está inscrita en el Registro de la Propiedad Intelectual con el nº M-005829/2015

Elena Ayllón fue uno de los personajes secundarios de mi primera novela YO NACÍ EN YESERÍAS.
Elena y Jimena, hacen su primera aparición allí y, ahora, se convierten en las protagonistas de esta historia, que cuenta la vida de la primera.

YO NACÍ EN YESERÍAS, fue una novela coral, una especie de introducción, donde algunos personajes van a convertirse en protagonistas de sus propias historias.

Elena Ayllón es una mujer vallisoletana, hija de uno de los empresarios más importantes de vinos de esa zona.
Nacida en los sesenta, su historia va siendo relatada por ella misma y por su amiga Jimena García de la Fuente, hija de un juez, que también vivió sus primeros años en Valladolid.

Elena crece en la España franquista, a la vera de una familia afín al régimen, pero que paulatinamente va tomando conciencia de la realidad de su país, por obra y gracia de su amigo José Luis Suárez, hijo de caciques, rojo convencido y el primer gran amor de su vida, que despierta su pasión por la literatura y la libertad.

En los ochenta conoce, en Madrid, a su amiga del alma, Jimena, la dueña del pub Strawberry Fields y desde entonces sus vidas van a ir enlazadas en las alegrías y las penas, la salud y la enfermedad…

En JAI GURU DEVA, OM se dan cita hechos históricos, vividos e inventados, de la España de la dictadura, con fogonazos de recuerdos de la guerra civil y la posguerra. De “aquellos maravillosos ochenta” donde La Movida Madrileña nos hacía enloquecer, con su música y su marcha, donde el que no estaba colocado, se tenía que colocar. Hasta la realidad de hoy, con su crisis incluida.

Elena y Jimena, cuentan sus historias, a veces tristes, a veces no, paralelas a la historia de este país.

(Cada capítulo es el título de una canción de LOS BEATLES, porque el Strawberry Fields no podría ser lo que es, ha sido y será, sin ellos. Y JAI GURU DEVA, OM es el mantra indio que se recita una y otra vez en ACROSS THE UNIVERSE:

 “Jai Guru Deva, om… 
Nothing’s gonna change my World”

lunes, 27 de abril de 2015

DIEZ COSAS QUE NO DEBES HACER EN FACEBOOK

Cuando lo leí, yo, evidentemente, incumplía las diez normas sagradas. Las redes sociales, por definición, no son otra cosa que un enaltecimiento del ego, que como concepto está bien, lo malo es cuando alcanza límites similares a los cojones de Kin-Kong, entonces es cuando hay que mirárselo.

¿Pero qué tiene de malo poner en un página que es tuya, solo tuya y de nadie más, una foto de perfil de hace diez años, un retrato de tu gato, perro, conejo o niño en edad de guardería? ¿Por qué ese afán de dirigirlo todo? ¿Porque si no te bloquean, rechazan o incluso reportan de tu comportamiento indigno de una señorita? Porque sí... Facebook está lleno de chivatos, acusicas, que en cuanto ven teta o pelo de coño se alteran y mandan quejas, no sé muy bien a qué o quién, pero lo hacen, doy fe... ¡Pues que se piren!  Porque se supone que en las redes sociales quien más quien menos sabe algo de tí, ha mirado tu perfil o te conoce, por ese motivo pide tu amistad. Una servidora, que come de todo, incluye a casi todo el mundo. Y digo casi porque los dos últimos me salieron rana. ¡Niñas huid de machotes que en su biografía lo único que hacen es cambiar su foto de perfil! Y si hay alguna en calzoncillos o pegando tiritos en Kabul ¡Escondeos!

lunes, 23 de febrero de 2015

CUQUI SARASOLA

Mi amiga Cuqui Sarasola era la pija más pija de todo el barrio de Argüelles. A mí, que no tenía amigas, me repateaba bastante. Pero como nuestros padres eran colegas, no nos quedó más remedio que aceptarnos.
Coincidíamos en los cumpleaños de las niñas bien del cole, las Concepcionistas de la calle Princesa, y al final, en la adolescencia, acabamos por ser amigas.
Ella era muy guapa, alta y rubia —como yo— pero con mucho mejor tipo, más simpática y con un aplomo y seguridad en sí misma del que yo carecía.
Siempre fui de una timidez enfermiza, me acomplejaba mi altura, mi tipo y mi segundo apellido sueco.

Cuqui se casó, en los ochenta, con el hijo de un político. Tan alto, tan guapo y tan pijo como ella. Mi amiga había estudiado derecho en el CEU, siete años para acabar una carrera de cinco, pero como ella decía, "tengo el título, nadie me pregunta cuánto he tardado en sacarlo" y su papá, que era magistrado del Tribunal Supremo, la colocó en un despacho donde lo único que tenía que hacer era respetar el horario y acudir a las reuniones semanales, sin hablar mucho.

miércoles, 18 de febrero de 2015

MI NIÑO CHIQUITO


Me ha nacido un niño
y la casa,
de repente,
sin sentirlo,
se me ha llenado de lirios.

Me ha nacido un niño
y en los troncos que se queman,
alocadas,
se han levantado las llamas,
para ver más cerca,
su linda cara,
mientras bailan
y, en silencio,
le cantan una nana.

Me ha nacido un niño
y en la puerta de mi casa
ha llamado
una primavera adelantada.

Los amigos,
inconscientes,
dicen que me he vuelto loco,
de repente.

Es la locura bendita
que me regala mi niño,
mitad rosa, mitad lirio.

Miguel Villalba Herrero
18 de febrero de 1964

viernes, 13 de febrero de 2015

YO FUI ALUMNA DE RICARDO SENABRE

http://www.elcultural.es/noticias/letras/Ricardo-Senabre-la-critica-como-ensenanza/7370

En los ochenta comencé a estudiar en la universidad. Lo hice porque necesitaba una titulación para preparar unas oposiciones que jamás logré aprobar. Y me matriculé en Filología Inglesa porque ese idioma era fundamental para superarlas. El hecho de que la Facultad estuviese muy cerca de la casa en la que —entonces— vivía mi familia, fue fundamental.

Me aburrí como una mona. El nivel que yo creía que debería tener la población universitaria (y más en una carrera de letras) dejaba mucho que desear, había mucho analfabeto funcional y las clases de inglés —que eran las únicas que me interesaban— eran bastante más básicas de lo esperado. Lo único que me gustaba era que ahora podía leer “novelitas” (como decía mi padre) sin tener que esconderme en época de exámenes, porque eran obligatorias.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿FELIZ? NAVIDAD



Como todos los años, la nochebuena se pasaba en casa de la madre de ellas.
Eran tres hermanas, las tres casadas y las tres con hijos.

Todos los años cenaban lo mismo, se regalaban lo mismo y hablaban de lo mismo. Mentiras piadosas para que sus padres no se preocupasen.

La mayor —profesora de literatura en un instituto del centro de Madrid— estaba hasta los cojones de su marido “el curilla”, como le llamaban sus otras hermanas. También era profesor, pero había heredado un pastizal de sus padres, unos catetos de un pueblo de Ávila, con tierras y ganado y no trabajaba. “El curilla” no podía soportar a la familia de su mujer. Los padres eran muy católicos y muy de derechas, como él, pero intuía que la pequeña —que tenía fama de zorrón— era roja y, probablemente atea, porque en el funeral del padre se pasó la mayor parte de la misa en la puerta, fumando con sus hijos, y la mediana era insoportable con ese desdén con el que trataba al resto de la humanidad, como si fuesen sus pacientes de la Seguridad Social.

lunes, 17 de noviembre de 2014

ME HIERVE LA SANGRE, TOMA DOS.


A finales del 2011 me lie la manta a la cabeza y abrí este blog.
Tres años ya y —como decía la canción— parece que fue ayer.
Aunque lo he tenido abandonadito una temporada, vuelvo con energía y cabreos renovados. No, no me he amansado. La razón y el motivo es que he estado muy ocupada corrigiendo un libro de viajes, veinte años de viajes, nada menos.

Muchas han sido las críticas a mi bullicio, burbujeo y calentamiento global. Me hierve la sangre por muchas cosas y soltar lastre es muy beneficioso para mi salud.

“A Ana Vázquez la conocí virtualmente por un tuit cabreado, y llegué solita a estas "yeserías" que me han ganado a pulso.” Así comenzaba la reseña de mi novela DEBORAHLIBROS. Así que mi irritación ha valido para algo, qué digo, para mucho. Si mis cuentos yeseros han sido capaces de atraer su atención me doy por satisfecha.
Como dijo José Manuel Ferradas en la… ¿presentación? (bueno, digamos jolgorio) del libro: “Tiene metido el trueno en la garganta, la revolución en el cerebro y el látigo en la lengua. (…) Su lenguaje directo evita el equívoco y, a veces, solo a veces, adquiere una rudeza casi brutal.”
Cierto es. Hablo como escribo y escribo como hablo. Laísta y ácida como una bestia parda.

Es mi blog y escribo lo que (y como) quiero.

Bienvenidos a los nuevos y bien hallados a los de siempre.

Gracias por leer.




martes, 12 de agosto de 2014

AVISO

Aunque lo publiqué, en este blog, entre diciembre de 2012 y enero de 2013, el 10 de junio de 2013 registré mis tres primeras entradas de YO NACÍ EN YESERÍAS, tituladas ANGELITA LA RÁPIDA, MARÍA LA PUÑALES Y OLGA GUSTAFSSON, en la plataforma SAFE CREATIVE con el código: 1306105248781. Fui colgando diversos posts con capítulos de esta misma novela.

En septiembre de ese mismo año 2013 inscribí mi novela en el REGISTRO DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL, con este número: M-006978/2013.

En noviembre la presenté en SALA RECICLAJE  y estuvo tres meses disponible,  de forma gratuita en formato digital para quien quisiera leerla.





miércoles, 6 de agosto de 2014

SOBRE MI

(Dicen, que los escritores siempre acaban hablando de ellos mismos)

En septiembre de 2011 mi cabreo —más que justificado— se hizo carne y habitó entre nosotros…

Paseando por la calle decidí que necesitaba aullar para desahogarme. ¿Y qué mejor manera que hacerlo a través de un blog, para que se enterase el mundo mundial?
Sí, amiguitos, el pataleo como último recurso.

Y nació un post, dos, tres… dedicados a bancos, políticos, banqueros y empleados de sucursales bancarias.

Una cosa llevó a otra. Porque, de repente, me di cuenta de que había gente que me leía, y no solo los amigos, también desconocidos. Incluso —algunos— me daban la razón y me animaban a seguir…
Y ya se sabe, no hay como tener público para que una se venga arriba. Narcisismo puro.

Y nacieron, aquí mismo y sin epidural, Angelita, María, Olga, Cándida, Marcela, Elena y Jimena…

Y no solo se hizo carne el verbo (¿o es al contrario?), sino que se convirtió en papel. Y nació mi primera novela.

A la vejez viruelas…

Porque sí, soy mayor. He llegado a la bonita edad de la cincuentena y como la mayoría de las mujeres de mi década —los sesenta— con muchas ataduras familiares que han supuesto que “mis cositas” quedaran en un segundo plano.
Las de mi generación hemos tenido muchas más oportunidades que nuestras madres (que no podían, ni siquiera, abrir una cuenta en un banco) pero —también— hemos abrazado una religión que ahora me resulta incomprensible y, casi, ridícula: la de “hacerlo todo y bien”, hemos desarrollado unas espaldas que ya quisiera un nadador olímpico y nos hemos cargado con todo lo habido y por haber.
Afortunadamente muchas hemos dejado de ser las más listas, las más guapas, las más delgadas, las que mejor cocinamos y las que lavamos más blanco.
Como yo. Y es un triunfo. Las cincuentenarias estamos comenzando a hacer lo que nos sale del chirri. Bien, mal o mediopensionista.

Toda mi vida había soñado con escribir. Lo he conseguido y me siento bien.











lunes, 21 de abril de 2014

Cien años de Soledad


Con la muerte de García Márquez he rescatado —yo también le pego al tsundoku— uno de los ejemplares que guardo de “Cien años de Soledad”.
Reconozco que me he rendido a la tecnología y me resulta mucho más cómodo leer en el iPad. Pero no puedo evitar acumular libros en papel. Tocar, pasar páginas, el “olor a resma y a tinta” como dice mi —ahora sí— amigo José Manuel, era algo que casi tenía olvidado y que he vuelto a sentir, a pesar de mis achaques de señora mayor.


Porque mi padre, como los padres de Katixa, tenía la buena costumbre de comprar libros, almacenarlos en estanterías y ¡leerlos! Y esos buenos ejemplos, como la hermosura, si que se pegan.
Y como perdí la cuenta de las veces que he leído LA NOVELA, la retomé. Y como todas la veces que lo he hecho me ha vuelto a sorprender el hielo, como al Aureliano niño, he visto llover flores, ascender al cielo, en cuerpo y alma, a Remedios la Bella y he recordado que mi María la Puñales miraba a través de las cosas y las personas como los diecisiete Aurelianos. Y que sus primeras palabras no fueron ni papá ni mamá, sino un “va a llover” que dejó petrificada a su madre, mientras pelaba patatas en una mañana de un mes de julio caluroso y sin nubes y que desató la tormenta más grande jamás vista, esa misma noche, en las chabolas de su barrio, inundando caminos y estancias.
Porque mi María es… ¿Se podría inventar un término que definiera a los personajes de García Márquez? Si fuese así, María la Puñales sería un personaje “macondiano”, desde el humilde respeto, reverencia y homenaje que me produce mi escritor de cabecera.
Gabriel José de la Concordia García Márquez