martes, 11 de marzo de 2014

¿Desea eliminar el archivo adjunto?

Hoy hace catorce años que lo borré. 

Mira que me preguntó :" ¿Esta usted seguro que quiere enviar el archivo seleccionado a la papelera de reciclaje?" Yo dije : "Si, quiero" y ahí acabó todo.
Recuerdo la fecha porque era la víspera del cumpleaños de mi hija.

Era mi primera novela. Sin acabar, pero con toda la historia cogida con pespuntes.
Ayer, mientras escribía la segunda, el subconsciente -inconsciente él- me jugó una mala pasada y puse :

 "Nunca estuve enamorada, pero le quise. Y no hay mayor prueba de amor que la de dejar marchar  lo que se ama. Lo supe en aquel preciso momento, y entonces -y solo entonces- entendí a Manel."

Y la magdalena proustiana se me volvió -como últimamente me pasa tantas veces- a atragantar en este cerebro descerebrado que heredé de mi padre.

Afortunadamente Elena Ayllón pasó de puntillas por Yeserías, apuntando maneras. Tan chulita ella, tan autosuficiente, tan rica, guapa y con éxito. Tan infeliz... Y como era de esperar, a codazos, se ha hecho sitio para ella sola. Bueno, para ella y para su amiga Jimena. Y sin yo quererlo, sin ni siquiera tener conciencia de que esto podía pasar, Elena -que antes se llamó de otra forma- ha reaparecido en mi vida.

¡Bienvenida seas, guapa!